El golpe perfecto

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El golpe perfecto

 


Habíamos empezado sobre las 10 con una mañana magnifica para la práctica de noble deporte del palo.

La compañía solo podia ser mejorable por algunas cosas inalcanzables a mi modesta retribución pero, en esos momentos era lo que menos contaba. La mañana transcurría tranquila, con una ligerísima lluvia que no entorpecía para nada el bienestar que se respiraba en el entorno. Todo bien hasta que sucedió lo que tenía que suceder.




Hoyo 16, sí, para el que no lo recuerde ese ese par 5 que solo un canalla podría haber diseñado y que se antoja fácil solo con 5 golpes casi perfectos. Salí el primero con un buen golpe al rough y mis tres camaradas se fueron uno para cada lado. Dos golpes después nos encontramos con la siguiente situación:




El jugador A se encontraba en medio de la calle estudiando el golpe, yo estaba a su derecha y el local player a la izquierda. Después de meditar y antes de que hubiese cogido el palo para ejecutar el golpe 'El local Player le dijo': 115 metros a bandera. El jugador A dirigió la mirada, asintió a lo que yo añadí... y viento a favor. Se hizo la calma por un instante, el JUGADOR A parecía abstraído exclusivamente en la ejecución del golpe, concentrado hasta tal punto que los comentarios que ambos hacíamos no conseguían distraer su mirada clavada en la bandera a la vez que miraba a las copas de los árboles para ver con qué fuerza soplaba el viento. Se agachó para coger un poco de hierba, la lanzó el aire (no miró ni para ella) y con gran rapidez se dirigió a la bolsa y quieto y estático permaneció con su mano derecha extendida sobre los palos durante algún tiempo. Le dije en voz alta ¡Mucho viento a favor y 115 metros UN PITCHING o UN NUEVE!. Miró hacia mí, sonrió y con un quiebro de muñeca sacó rápidamente un palo de la bolsa y dijo 'HIERRO 5'. Sorprendido por tal decisión preferí no opinar al respecto porque su única Pro-V ya la había perdido en el hoyo 1 y la pérdida no iba a ser muy grande. Se colocó a la bola como habitualmente lo hace, pero esta vez había algo especial, algo más que un jugador jugando al golf, era un hombre con una mirada distinta, algo que jamas había visto en él, era como si Harrington estuviese jugando con Sergio Garcia y su único objetivo era arrasar y pasar a la historia. Se quitó del stance, dio dos o tres pasos atrás, siguió mirando con esa mirada, suspiró y con gesto enérgico se colocó de nuevo a la bola para ejecutar el golpe. Parecía que el tiempo no pasase y que lo que iba a acontecer pasaría a la historia como un hito jamás superado. Se balanceó de uno a otro lado y de repente... se detuvo como el tiempo, todo en calma, el viento seguía soplando con fuerza pero el cobijo que hacían los árboles solo nos dejaba sentir este a través del ruido de las hojas. De repente sus manos se adelantan, balancea el cuerpo hacia atrás con un ligero movimiento de cabeza, comienza la bajada con un ritmo poco usual en él, su cabeza baja, mirada fija y TAS, se oye un sonido seco que me dice que el impacto ha sido bueno, la bola sale disparada en linea al objetivo, no muy alta pero lo suficiente para lo que estamos acostumbrados de su vuelo de bola. Se le veía relajado y la bola seguía volando y volando. Yo, observaba cómo poco a poco se iba reduciendo en tamaño pero por causas desconocidas seguía viendo el vuelo de la bola acercarse al objetivo. El silencio continuaba invadiendo el ambiente, aún más cuando observamos que la bola comienza a descender, bajando y bajando hasta que de repente se oye un ruido seco y ... la bola reposaba ...corta a ... 20 metros del green. Pensé, 115 metros, viento a favor y ...un hierro 5. Rompí el silencio con una risa y le dije, compañero esto lo voy a poner en el blog. Sonrió, nos miramos de soslayo y no hubo nada.





¿Quién era el JUGADOR A?



Relato del Dr. Swing publicado en el Blog de Pgastur el 18 de junio de 2019

 

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